Autor Tema: Una deuda que saldar  (Leído 776 veces)

Desconectado Anselmo el Setas

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Una deuda que saldar
« en: Octubre 01, 2014, 13:48:45 pm »
A ver si ésta campaña la conseguimos terminar. Drawer me ayudará a poner todo ésto en bonito que yo soy un negado de para la informática.


Ésta campaña se disputará entre una banda de Reiklandeses (Drawer) y una de Zaqueadorez Pielesverdes (Anselmo el Setas). La motivación es una vieja enemistad entre dos miembros de ambas bandas (Lord Pollofrito y Francisco Montoya), que por mucho que se enfrenten aun no han podido darse muerte el uno al otro, así que vamos a volver a empezar. Ésta vez la campaña no empezará en Mordheim, sino que se dividirá en varias fases y lugares hasta que se disputen los encuentros finales en Mordheim. Aparte de eso las únicas condiciones especiales serán que los dos personajes mencionados trataran de matarse siempre que sea posible y procuraremos que no mueran si los deja fuera de combate otro personaje (en un principio si sale Muerto, pondremos que recibe Heridas Múltiples o algo así).

La idea de la campaña es ver el desarrollo de las bandas a lo largo de algunos años (aun por determinar) antes de la caída del cometa en Mordheim, por lo que los primeros escenarios serán por zonas del Imperio y puede que lugarse más exóticos como Lustria y Albión, para tener los escenarios finales en Mordheim.

Aquí os pongo un poco de “trasfondo” de cada banda y éste viernes empezaremos la primera partida: La batalla del torreón de Koleshire (Drawer pondrá el pdf para que veáis como va, le haremos un par de modificaciones).


Zakeadorez pielesverdes:


Después de que Zodd “Bofetá infernal”, disolviese su banda y se fuese con sus orcos negros después de apoderarse del arma demoníaca de un Desangrador de Khorne y se fuese a buscar enemigos más y más poderosos, dejando a sus chikoz atrás. Éstos (Rot, Borgard, Zart y Sam) se enzarzaron en un combate a cuatro bandas para ver quién sería ahora el jefe. Sam se alzó vencedor y todos salvo Rot (que huyó de vuelta a su tribu de salvajes) pasaron a estar a su servicio, aunque Sammy les impuso nuevos apodos para afianzarse en su puesto (o porque le dio la gana), Zart (antes el favorito de Zodd) pasó a ser conocido como Teniente Kariziaz, y Borgard como Lord Pollofrito. Esto no les hizo especial gracia a los vencidos, pero Sammy era el más fuerte, por lo que poco podían hacer al respecto.

El siguiente movimiento de Sammy fue unirse a la banda de guerreros de Skaggle (un charlatán jefe orco con grandes dotes de liderazgo). Skaggle dio la bienvenida a la adquisición de tres fuertes guerreros y con la llegada de más y más orcos preparó el ataque al torreón de Koleshire aprovechando los despistes de los cada vez más confiados humanos. Los orcos vencieron y durante tres años han contado con las ventajas de controlar el torreón y cada vez Skaggle envía a más grupos de guerreros a saquear pueblos cercanos, dejando el torreón cada vez menos protegido. Mientras tanto Sammy ha ascendido hasta ser prácticamente el segundo al mando de Skaggle, pero éstos últimos años ha dado muestras de aburrimiento al estar haciendo siempre lo mismo cosechando victorias fáciles, y él y sus chicos ya llevan un tiempo planeando suplantar a Skaggle en cuanto baje lo suficiente la guardia.


Reiklandeses:


Iñigo Montoya es actualmente un respetado capitán mercenario, pero aún recuerda aquel día hace tres años cuando el título aún le sentaba grande (puesto que la familia Montoya era una familia de mucha influencia en el ámbito político y militar). A Iñigo se le había designado como el protector del torreón de Koleshire, una tarea simbólica, ya que hacía mucho tiempo que no había habido ninguna amenaza significativa por parte de los orcos. Así que Iñigo se tomaba el cargo con mucha calma y todos los días festejaba con sus compañeros de promoción (como Franky el Tuerto y Compañía, unos tiradores novatos). Sin embargo, los orcos de Skaggle hicieron su aparición, tomaron el torreón y masacraron a muchas jóvenes promesas y amigos de Iñigo.

Iñigo nunca volvió a ser el mismo, no le afectó tanto el duro golpe que recibió la reputación de la familia Montoya, sino el haber fracasado por no haberse tomado en serio su cometido. Ésa misma noche despertó el reiklandés que había en él y juró que retomaría el torreón, dedicó los tres años siguientes en prepararse como un auténtico capitán y se llevó con él a su hijo Francisco, sus compañeros del torreón y a otros nuevos que se le unirían, formando su célebre banda mercenaria: “Los Vengadores de Montoya”.

Ahora, tras años de cosechar victorias por diversas zonas del Imperio han vuelto a casa, y han vuelto para terminar lo que empezaron.



Y ya a partir de aquí empezaremos a poner relatos propiamente dichos, siguiendo el estilo de la última vez.


La Batalla del Torreón de Koleshire

La mañana se presentó despejada, la mayor parte de la banda de Skaggle estaba dentro del cada vez más insalubre torreón (por condiciones de zona salió un 3 con 3D6, así que cada vez que una miniatura entraba en un edificio murciélagos y ratas podían atacarle si sacaba un 1, y recibía 1D6 impactos de F1, esto derribó a un orco), mientras que Sammy, el segundo al mando, vigilaba desde lo alto de la torre junto a los arqueros orcos y los dos goblins.

No pasó mucho tiempo hasta que avistó a un numeroso grupo de humanos que se acercaban desde el oeste, cerca de la vieja granja. Con un ronco bramido le ordenó al goblin Primo (convenientemente situado en el mirador del piso de abajo) que se internase en el edificio y avisase a Skaggle para que los demás se preparasen para recibir a los recién llegados). Inmediatamente después todos los arqueros se colocaron junto a Sammy con sus arcos tensados hacia el enemigo.

Primo consiguió evitar la bandada de animalejos que se lanzó hacia él en cuanto puso un pie en la sala y encontró a Skaggle escuchando una de las alocadas historias de Anselmo el Setas, el chamán del grupo.

“¡Ze acercan loz humanoz!”

En la cara del jefe orco rápidamente se dibujó una maliciosa sonrisa y empezó a gritar órdenes. El chamán subiría arriba a ayudar a los arqueros con su magia de fuego, Jareth (el otro goblin) bajaría al segundo piso y se quedaría con Primo y Skaggle por si acaso. El grueso de su banda se concentraba en la planta baja: dos de sus chikoz armados con hachas y con ganas de pelea, Lord Pollofrito y Kariziaz y un snotling sin nada que perder. No pasarían de la planta baja, aunque una parte de él deseaba que se torcieran las cosas.

Mientras tanto los Vengadores de Montoya se colocaban a cubierto tras la vieja granja por órdenes de Iñigo:

“Compañeros, no sé qué es lo que hay tras esa puerta, pero no va a ser nada bueno, conozco al orco que los lidera y es testarudo, mientras siga en pie no será fácil librarse de ellos. Además ellos tienen a tres arqueros allí arriba, así que dependeremos de Franky y Compañía para que vayan ablandándoles conforme avanzamos hacia la entrada principal. ¡Recordad que nos han prometido una gran recompensa si vencemos! Cada uno tenéis vuestras órdenes, ¡no me decepcionéis!”

Los Reiklandeses abandonaron al unísono la cobertura (salvo Franky y compañía, los Tiradores) y avanzaron hacia el torreón, únicamente el Sacerdote Guerrero decidió tomar una ruta diferente, al fin y al cabo él sólo seguía las órdenes de Sigmar, tal vez esto formaba parte de la estrategia de Iñigo desde el principio, el caso es que avanzó también hacia el torreón, pero no hacia su puerta principal.

Los orcos vieron como los humanos corrían hacia ellos y descargaron la primera tanda de flechas, una de ellas impactó de lleno a Iñigo y se clavó en su hombro provocando un sangrado terrible, sin embargo el capitán no se detuvo a pesar de la gravedad de sus heridas (pierde su primera herida), mientras que Sammy disparó a otro Reiklandés que acabó arrastrándose por los suelos pero aún consciente.

Los Tiradores consiguieron derribar a uno de los arqueros orcos, habían conseguido algo de tiempo, aunque para sustituirle momentáneamente apareció Anselmo, que descargó dos chorros de llamas verdosas sobre el sargento Snake, que no vería más de la batalla por hoy.

Los Reiklandeses seguían recibiendo más bajas por parte de los arqueros y no conseguían eliminar a ninguno, pero seguían avanzando, ya habían llegado a la puerta y el sacerdote guerrero se preparaba para escalar hasta el pequeño mirador donde no hace mucho se encontraba Primo. Sammy, viendo que la mayoría de Reiklandeses ya no eran un buen blanco ordenó a los arqueros que volvieran dentro del edificio mientras él y Anselmo trataban de neutralizar aun par de Reiklandeses más, lo que no tuvo demasiado éxito.

Los orcos de la planta baja estaban deseando lanzarse sobre el primer humano que entrase, sin embargo parecía que los humanos estaban torpes, ya que durante varios minutos lo único que oyeron fueron forcejeos y golpes frustrados contra la puerta.

Sammy y Anselmo se internaron dentro del edificio cuando vieron que los Reiklandeses habían logrado echar la puerta abajo, mientras que Skraggle decidió que quería participar en la pelea lo antes posible, así que bajó a la planta baja y se preparó para luchar. Sin embargo se le adelantó uno de sus chikoz, que se abalanzó hacha en mano contra el desafortunado cadete que abrió la puerta, el hacha del orco entre sus cejas fue lo primero y lo último que vio del interior del torreón de Koleshire. Desafortunadamente para el victorioso orco, uno de los compañeros más veteranos del cadete le clavó una lanza desde atrás incapacitándolo para seguir combatiendo.

Vladimiro había logrado escalar hasta el mirador y ahora veía como en la oscuridad le esperaban cuatro pares de ojos rojos (y otros dos pares que no podía ver aún). Un lancero cargó contra el Snotling, y aunque lo dejó malherido una bandada de murciélagos lo dejó a él en las mismas condiciones que su adversario, Iñigo e hijo efectuaron unos cuantos disparos contra los orcos, logrando derribar a algunos y dificultar el paso a Pollofrito y Kariziaz, que poco a poco se estaban impacientando, sin embargo Skraggle logró colocarse junto a la puerta para esperar a los humanos.

Las siguientes horas fueron decisivas en el curso de la batalla, Vladimiro contaba con el favor de Sigmar y por mucho que sus cuatro adversarios le atacasen con todas sus fuerzas su aura de fe le protegía de todo daño (Escudo de Fe), aunque tampoco lograba hacer grandes daños a sus oponentes.

Iñigo se internó en el torreón y abatió con un disparo de su pistola a uno de los orcos que se acababan de levantar, para ser inmediatamente caragdo después por Skraggle, que consiguió derribarle.

Mientras tanto Kariziaz se levantaba mirando con desprecio a Iñigo, que había sido el responsable de que no hubiese podido enzarzarse en combate inmediatamente, si quería llegar a él, tendría que despachar al lancero que estaba por los suelos con el Snotling.

Francisco Montoya acudió a ayudar a su padre y logró aturdir a Skraggle, que estaba a punto de darle el golpe final a Iñigo. El lancero pudo incorporarse y acabar con el Snotling, sólo para ser inmediatamente cargado por Kariziziaz y ser dejado KO. Vladimiro continuaba resistiendo contra sus oponentes.

Entonces ocurrió un milagro para unos y una catástrofe para otros, Iñigo que había logrado ponerse en pie pudo observar a Skraggle tendido en el suelo, los ataques de su hijo no habían logrado atravesar la pesada armadura del orco, pero él se abalanzó sobre él con sus dos espadas haciéndole un terrible tajo en la cara que le dejó fuera de combate. El caos reinó en el torreón, todos habían oído el grito de agonía de Skraggle. Primo miró a Jareth (que era un poco duro de oído):

“¿A ti qué te paza?”

“¿Qué me haz llamado?”

Jareth se lanzó contra Primo con su daga con auténticas ganas de rebanarle el pescuezo, Primo se salvó por su armadura de cuero y para defenderse le clavó a Jareth su propia daga en sus entrañas, dejándolo tendido en el suelo retorciéndose de dolor pero todavía consciente, la riña se había acabado allí.

Pollofrito ya estaba harto de esperar, si Kariziaz había logrado pelear él no sería menos, es más ahora el puesto de jefe quizás estuviese vacante, empezaría por eliminar a su compañero más próximo, que ahora estaba de espaldas, Sammy tendría que esperar, ya vería si ésta vez sería capaz de vencerle. Con un rugido el enorme orco trató de golpearle con su rebanadora, pero el rápido y hábil Kariziaz, la paró con su escudo y le devolvió el golpe con su espada, la cual también paró Pollofrito con su escudo.

Finalmente Vladimiro le dio un martillazo a uno de los arqueros que le atacaban con sus dagas y lo dejó inconsciente, Sammy decidió que ya era suficiente, a sus espaldas los goblins habían dejado de golpearse, pero Francisco había subido las escaleras junto a Iñigo y estaba intentando acabar con Jareth, el cual se libró por muy poco:

“¡Noz vamos de aquí! ¡Agarrad a loz chikoz, dejad al pekeñajo!”


Se cargó a la espalda al arquero y saltó por la ventana para escapar junto al otro arquero y Anselmo, los goblins se escurrieron entre los pies de Francisco y entre los dos consiguieron cargar con el pesado cuerpo de Skraggle.

Francisco no los persiguió, sino que subió a la azotea para asegurarse de que no quedasen más pielesverdes. Al pasar junto a los orcos enzarzados en combate los goblins les avisaron de las nuevas órdenes, éstos les ignoraron y siguieron luchando mientras los goblins pasaban a su lado arrastrando el cuerpo de Skraggle.

Francisco vio desde lo alto como los orcos escapaban y gritó “¡Victoria!”, lo cual corearon el resto de Reiklandeses. Sin embargo Iñigo seguía escuchando sonidos de batalla en el piso de abajo. ¿Acaso quedan más orcos en el edificio? Bajó rápidamente las escaleras.

“¿Qué est-?”


Antes de poder terminar la frase, un hachazo de Pollofrito que había sido desvíado por Kariziaz se encontró con su cuello, su cabeza voló por los aires hasta quedarse clavada en el pincho que surgía del casco de Lord Pollofrito. Ambos orcos se detuvieron y al ponerse a mirar el casco y comprender lo que había ocurrido se pusieron a soltar graves carcajadas que retumbaron en el edificio. Cargaron con los cuerpos de los dos orcos que quedaban tendidos en el suelo y escaparon por la puerta trasera.

Francisco disfrutaba de la sensación de victoria mientras una suave brisa venía desde el oeste, dirigió  su mirada hacia allí y se encontró con los ojos de su padre, que le miraban de forma vacía desde el casco del sonriente orco. Paralizado vio cómo se alejaba hacia los bosques, incrédulo bajó las escaleras para encontrarse la macabra escena. El cuerpo sin cabeza de su padre descansaba como una marioneta rota sobre las escaleras, con el cuello cortado limpiamente y la flecha todavía clavada sobre su hombro derecho. La sangre de Iñigo Montoya había bautizado el torreón de Koleshire ésa tarde y Francisco juró venganza contra el orco asesino de su padre, sin importar donde fuese, reconocería al orco con la cabeza de su padre.

Post-batalla

Tres guerreros habían muerto, uno de los lanceros, el cadete que abrió la puerta y la muerte más amarga de todas, el capitán Iñigo Montoya. Además el otro Cadete había sido mutilado más allá de lo que cualquier soldado podía aguantar, y fue enviado de vuelta a su casa, dónde tendría una historia que contar, aunque un ojo menos con el que ver a sus seres queridos y una pierna que no le llevaría muy lejos, además de unas terribles heridas en el torso que no le harían olvidar fácilmente el peligro de los orcos.
   
El nuevo capitán, Francisco Montoya, fue recompensado cuantiosamente por retomar el torreón, sin embargo ésta victoria había costado demasiado, los soldados recibieron una buena paga, pero todos compartían su pesar, por lo que el dinero de la recompensa fue mayormente gastado en recomponer la banda mercenaria, dándole un nuevo significado a su orgulloso nombre de “Los Vengadores de Montoya”. Ésa noche enterraron a los muertos (a la mayor parte de ellos) junto al torreón para que sus nuevos protectores no olvidasen a los que cayeron para recuperarlo, especialmente a Iñigo, el hombre que vivió para perderlo y murió para recuperarlo, y por el cual beberían ésa misma noche.

La banda de Skaggle no estaba nada contenta con su líder, por lo que nadie se opuso cuando Sammy lanzó su desafío, el cual Skaggle aceptó de buena gana, pues tenía ganas de masacrar a alguien para reponerse de su ira por haber perdido y tener la cara surcada por horribles cicatrices. Sammy, guiado por la ambición de poder hizo caso omiso del miedo que inspiraba en sus compañeros la deformada cara de Skaggle y se abalanzó contra él, el combate fue largo, Skaggle intentaba usar sus trucos sucios contra Sammy hincándole los dientes y usando golpes bajos, sin embargo, al cabo de unos cuantos golpes intercambiados de rebanadoras Sammy consiguió golpear a Skaggle en un punto en que su armadura pesada no le protegía y se alzó con la victoria, arrancándole de las manos la rebanadora a su oponente y haciéndose con el control de la banda. Sammy ordenó a los goblins que le quitasen la armadura a Skaggle y la tuviesen lista y reparada para la siguiente batalla. Anselmo incineró al viejo Skaggle y festejaron en honor de la nueva banda: “El Garrapato Borracho”.

Y para continuar la fiesta se toparon con un grupo de peregrinos a los que rápidamente masacraron, les robaron su dinero y Anselmo transformó la reliquia sagrada que llevaban en un amuleto más propio de un orco con los dientes de los peregrinos, que a partir de ahora llevaría orgulloso en su cuello Sammy.
« Última modificación: Octubre 04, 2014, 16:33:59 pm por Anselmo el Setas »

Desconectado Drawer

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Re:Una deuda que saldar
« Respuesta #1 en: Octubre 01, 2014, 23:29:45 pm »
Whoa whoa whoa

Me encanta! El viernes empieza el epico enfrentamiento

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Re:Una deuda que saldar
« Respuesta #2 en: Octubre 02, 2014, 09:39:40 am »
Resulta divertido que fue Iñigo el heroe de reikland que cargo contra el troll mutante del puente central causandole dos heridas en mi ultima partida, sera el hijo jejeje.
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Re:Una deuda que saldar
« Respuesta #3 en: Octubre 02, 2014, 11:41:21 am »
Iñigo montoya ha sido un hombre de mundo, va por ahí repartiendo su semilla que la vida es corta xD (SPOILER)

Desconectado Drawer

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Re:Una deuda que saldar
« Respuesta #4 en: Octubre 02, 2014, 12:31:05 pm »
Iñigo montoya ha sido un hombre de mundo, va por ahí repartiendo su semilla que la vida es corta xD (SPOILER)

jajajajaja tremendo comentario conociendo los spoilers jajaja


Desconectado Anselmo el Setas

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Re:Una deuda que saldar
« Respuesta #5 en: Octubre 04, 2014, 13:28:36 pm »
Actualizado con la primera partida y un bonus de la post-batalla. Ha sido muy buen comienzo, hicimos la segnda también, pero ahora no me apetece mucho escribir y la haré más adelante.

En la segunda partida se jugó el escenario "Escaramuza".

Conectado Shandalar

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Re:Una deuda que saldar
« Respuesta #6 en: Octubre 04, 2014, 13:50:55 pm »
Joder vaya escabechina de los reiklandeses, ningún orco murió? Porque si es así esa campaña ya se puede dar por sentenciada xD.

Probad los escenarios en vez de jugar los más básicos y trillados leñe.

Desconectado Enzorko

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Re:Una deuda que saldar
« Respuesta #7 en: Octubre 04, 2014, 15:14:57 pm »
Parece que salió una partida muy buena, esperamos la siguiente :)
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Desconectado Anselmo el Setas

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Re:Una deuda que saldar
« Respuesta #8 en: Octubre 04, 2014, 16:29:33 pm »
La cosa es que aun les quedan un par de escenarios para llegar a Mordheim, que en su "época" aun queda un año para que caíga el cometa tal y como lo había preparado, pero ya llegaran pronto. Tenía pnesado probar de una vez el del Alquimista y creo que el de Mortalidad será de los últimos que probemos.

No murió ningún orco, sólo el Snotling (y el jefe orco Skaggle), pero entra la recompensa por ganar y la exploración los Reiklandeses pudieron recuperar a todos (creo recordar) y los míos contrataron a otro Snotling e invirtieron en armaduras y escudos.

La segunda partida dará para un relato muy corto probablemente, aunque fuese bastante lenta, por desgracia.

Desconectado Joe Lupara

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Re:Una deuda que saldar
« Respuesta #9 en: Octubre 04, 2014, 18:35:07 pm »
Apuesto 500co y mis bandas de barbaros y tumularios por Lord Pollofrito, que locura de nombre XD

Desconectado Drawer

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Re:Una deuda que saldar
« Respuesta #10 en: Octubre 04, 2014, 19:45:12 pm »
Fue mala la tirada de heridas graves en la primera partida XD

El primer reiklandes que se fue al suelo (segundo disparo orco!! El primero ya le habia quitado una herida al jefe!!)durante la carga suicida al torreón (los zaqueadores tienen más disparo que los reiklandeses a larga!!!) fue Snake. Cuando todos estaban ya pegados al muro, en algun momento Jimmy recibio un tiro fatal por haberse quedado rezagado al ser aturdido en la ronda anterior

Vladimiro un fiera jaja contra 4 consiguio aguantar! Eso si, en lugar de matarlos los dejaba aturdidos. Estoy convencido de que iba hecho una bola saltando de uno a otro para empujarlos jaja