Autor Tema: La Traición de Nero (adaptación)  (Leído 492 veces)

Desconectado Shandalar

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La Traición de Nero (adaptación)
« en: Septiembre 06, 2014, 13:31:25 pm »
Éste es un relato de Necrarcas que salió en la WD hace muuuuchos años. Me gustó mucho en su momento, y lo he recuperado adaptándolo a Mordheim para poder incluirlo en nuestro reglamento:



La escalera espiral que descendía hasta la cripta era antigua y húmeda. Las sombras bailaban al compás de la linterna de Nero; llegó al final de la escalera y se abrió paso entre las telarañas. Un repentino pensamiento le hizo detenerse. Estaba seguro de que los subterráneos de esta torre eran el lugar de descanso del vampiro, ¿Pero cómo podía atravesarlas todas las mañanas sin romperlas? Obviamente, existía otra entrada a la cripta... ¿O era otro de los poderes de la sobrenatural criatura que perseguía?

Decidido, Nero entró en la estancia y sintió que ya no pisaba piedra. El suelo estaba cubierto de tierra, la maldita tierra de Sylvania. Así era cómo los vampiros recuperaban su energía sobrenatural en su descanso diario. Necesitaban yacer en el útero de la tierra, y la de Sylvania estaba cargada de magia negra.

Avanzó un rato entre las sombras de la tétrica cripta hasta que vio el ataúd y se detuvo, aguantando la respiración. Se acercó centímetro a centímetro. Después de llegar hasta él, puso la linterna en el suelo y preparó su estaca de madera y su martillo. Retiró lentamente la tapa del ataúd y... ¡vacío! El cuerpo no estaba, ¡Había sido engañado!

De repente, algo pequeño se movió en el extremo del ataúd. Nero dio un respingo y alzó la linterna. La criatura que iluminó era producto de una pesadilla: una cabeza humana podrida sostenida por ocho patas articuladas como las de una enorme araña, sin duda uno de los experimentos del siniestro señor de la torre. La criatura lanzó un sibilante y asqueroso grito: “¡¡¡Amooo!!!”. Al mismo tiempo se escurrió hacia un oscuro rincón de la estancia. Nero avanzó unos cuantos pasos en esa dirección y vio un gran sarcófago de piedra con extraños símbolos grabados. Le recordaron los pergaminos de la antigua Nehekhara que había estudiado en el pasado. Antes de que pudiera moverse, la pesada tapa del sarcófago cayó a un lado con un sonoro ruido. Entonces una sombra, más negra aún que la oscuridad reinante, salió de él y atravesó la estancia. Lo único que Nero podía ver con claridad eran los ojos del vampiro, dos relucientes joyas de antigua maldad.

“¡Ah, miserable mortal! ¿Creíste que podrías coger desprevenido a Nasferhut?" -susurró una voz desde la oscuridad, una voz que llegó hasta lo más hondo de Nero y le abrumó de puro horror.

Nero lanzó un aullido de ira frustrada, seguido inmediatamente por una serie de arcanas palabras de poder. De sus ojos surgieron dos rayos de pura energía oscura que impactaron al vampiro y parecieron envolverle. La criatura quedó sorprendida por la violencia del ataque, y apenas logró dispersar las energías que amenazaban destruirle. Nasferhut alzó los brazos y cantó en voz alta en el lenguaje de su perdida tierra natal. En respuesta a su llamada, una docena de esqueletos se abrieron paso desde el suelo de la cripta y empezaron a moverse en dirección a Nero. A medida que el círculo se cerraba, una repentina sonrisa apareció en los labios del humano. “¡Te has equivocado, Nasferhut!" –Nero tomó la misma postura que el vampiro y murmuró una serie de palabras, a la vez que alzaba el báculo que llevaba. Una luz verde-negruzca empezó a brillar con fuerza en la punta del báculo mientras Nero lanzaba su hechizo.

Los esqueletos se detuvieron. Nasferhut sintió como su hechicería se enfrentaba a un poderoso enemigo y perdía el control sobre sus sirvientes sin mente. Luchó por mantener el control de sus esclavos, y los dos hechiceros, el vivo y el no-muerto, comenzaron una titánica batalla de voluntades. Nasferhut podía sentir el gran flujo de magia negra que su oponente estaba canalizando y al mismo tiempo el sutil nivel de control que estaba utilizando, en un intento por explotar cualquier hueco en las defensas del Necrarca ¿Cómo era posible? ¿Cuándo había alcanzado su discípulo un nivel tan increíble de maestría?

Lentamente, los esqueletos se giraron y empezaron a moverse hacia su creador. Nero empezó a reír en voz alta -“¡Estás perdido, monstruo patético! ¡Has perdido tu arrogancia de repente! Ahora ¡yo soy el maestro!”

El vampiro retrocedió hasta que su espalda tocó la pared e intentó por última vez recuperar control de los esqueletos. Nero avanzó y mantuvo la presión. Casi sintió pena por el podrido monstruo que antaño había sido su maestro y que ahora estaba desesperadamente arrinconado en su cripta, traicionado por aprendiz. De repente, el Necrarca dejó de luchar. Nero quedó sorprendido por esta aparente rendición y miró a su antiguo maestro lleno de sospechas ¿Realmente iba a abandonar?

Nasferhut habló en voz baja y tono condescendiente- “Veo que tus conocimientos de nigromancia han alcanzado un nivel impresionante, pero debes tener en cuenta que sólo eres un humano. Y los humanos son frágiles, su hálito vital puede arrancarse del cuerpo con tanta facilidad... ¿No crees que en tu afán por destruirme te has acercado demasiado?”

Entonces el vampiro se lanzó hacia Nero, atravesando literalmente a los esqueletos, que explotaron como si estuvieran hechos de frágil barro cuando la inmensamente fuerte criatura les impactó. Nero se dio cuenta de su error. Cuando era joven, allá en Tilea, había oído leyendas sobre la gran fuerza de los Señores de la Noche, pero nunca se había imaginado que su antiguo profesor, que parecía un cadáver marchito, pudiera moverse así. Nunca había imaginado que fuera tan rápido... ni que pudiera atravesar los esqueletos con tanta facilidad... ni que esas manos esqueléticas pudieran romper su cuello tan rápidamente.

El vampiro arrojó a un lado el muñeco roto que era el cuerpo de Nero, mientras los esqueletos caían al suelo derrumbados. Después retrocedió trastabillando hasta el sarcófago, mientras lanzaba el bastón mágico de Nero hacia la oscuridad de la sala. Descansar, necesitaba descansar. El humano había atacado astutamente al mediodía, cuando, el poder de Nasferhut era más débil. El Necrarca podía sentir la presencia del sol, incluso a esta profundidad bajo tierra. Después de volver a poner en su sitio la tapa del sarcófago y caer en un profundo sueño, Nasferhut reflexionó sobre lo que había ocurrido ¿Cómo era posible que un simple erudito, una criatura que había estado aprendiendo la Nigromancia durante tan poco tiempo (¿Cuántos años habían sido? ¿Quizás treinta?) pudiera desafiar sus poderes de esa manera? Había estudiado las artes negras durante miles de años, le había enseñado el Gran Nigromante en persona, quien había desafiado a la muerte y creado la disciplina de la No Muerte, ¿Cómo era posible?

Un par de noches más tarde, Nasferhut se despertó. Había descansado lo suficiente, lo que ahora necesitaba era la energía vital de una criatura viva. Se levantó y cruzó la cripta hacia las escaleras. Apenas se fijó en los restos del combate, las pilas de huesos donde los esqueletos habían caído y el cuerpo... ¿Dónde estaba el cuerpo de Nero?

Sabía que había matado al humano. Recordaba el claramente su llama de la vida extinguiéndose bajo la fuerza de su garra. Nasferhut estaba asombrado: ¡Un hechizo condicional! Nero debía haber aprendido la legendaria técnica de lanzar un hechizo que funcionaba cuando el hechicero moría ¡Qué habilidad la de su estudiante! Ese tipo de hechizo sólo podía sostenerse mediante una tremenda fuerza de voluntad, una fuerza que nunca creyó que podría encontrarse en un humano. Sólo entonces Nasferhut se dio cuenta ¡Esa era la respuesta! Esa era la razón por la que los humanos podían progresar en las artes nigrománticas más allá de los límites de cualquier Vampiro, incluso los de la línea Necrarca. Los humanos estaban obsesionados por el miedo a la muerte, a desaparecer para siempre de este mundo. Su longevidad era tan corta que tenían que encontrar un medio de engañar a la muerte en un periodo de unas cuantas décadas. El beso de sangre le proporcionaba la inmortalidad a los Vampiros, pero la inmortalidad también implicaba que perdían esa gran motivación, el miedo a la muerte. En cierto modo quedaban limitados, incapaces de alcanzar la cumbre de las artes negras.

Mientras estaba absorto en sus divagaciones, Nasferhut recordó el báculo que llevaba Nero. Buscó por la sala hasta que lo encontró. El bastón tenía una enorme pieza de piedra bruja en su punta, una piedra bruja con una pureza increíble. La visión bruja del Necrarca le permitía ver como la magia negra se arremolinaba alrededor del fragmento. Había sentido una gigantesca acumulación de magia negra que se formó hacía unos años y oído sobre la destrucción de la ciudad de Mordheim, pero nunca pensó que fuera cierto que un meteorito hecho enteramente de piedra bruja chocara contra la ciudad. Siempre había pensado que debió de ser algún hechizo a gran escala. que había atraído a un cuerpo celeste, al que estuvo estudiando con su telescopio. Una piedra de disformidad de esa pureza podía potenciar la magia de su lanzador hasta unos niveles asombrosos, tal y como le había demostrado Nero. Si conseguía una cantidad grande de esa piedra, las investigaciones de Nasferhut darían un paso de siglos en cuestión de pocas décadas.

Ante estas revelaciones, Nasferhut quedó desanimado, pero después empezó a pensar en el problema como un desafío. Necesitaba encontrar otro aprendiz para estudiarlo mucho más detenidamente. Algo podía aprenderse incluso de los humanos que solían ser su presa... Además, necesitaba imperiosamente ir personalmente a Mordheim a conseguir esa piedra bruja. Desde esa noche, Nasferhut experimentaría con sus víctimas con un nuevo y renovado interés de erudito, y por primera vez en siglos se aventuraría a salir al mundo exterior.
« Última modificación: Mayo 09, 2015, 02:11:17 am por Shandalar »

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Re:La Traición de Nero (adaptación)
« Respuesta #1 en: Septiembre 09, 2014, 11:51:41 am »
Whoa! El relato este es de los buenos!

La motivación para ir en expedicion a la Ciudad maldita!



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Re:La Traición de Nero (adaptación)
« Respuesta #2 en: Septiembre 10, 2014, 13:03:36 pm »
Me quede muy rayado el otro dia... Si esta muerto, entonces se lanza el hechizo condicional no? Pero que beneficio le supone? Porque para hacerse No muerto requiere o que le den el Beso de Sangre o beber el elixir de convertirse en liche no? Para no ser esclavizado por el vampiro?

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Re:La Traición de Nero (adaptación)
« Respuesta #3 en: Septiembre 10, 2014, 13:40:25 pm »
El hechizo condicional es o que Nero se resucitó a sí mismo, o que destruyó su propio cadáver, queda a cuenta del lector interpretarlo XD

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Re:La Traición de Nero (adaptación)
« Respuesta #4 en: Septiembre 10, 2014, 16:30:22 pm »
Se puede invocar a si mismo como zombi? Lol es un poco bucle infinito de conciencia

Mola el relato

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Re:La Traición de Nero (adaptación)
« Respuesta #5 en: Septiembre 10, 2014, 16:34:33 pm »
Los relatos que no dejan todo claro son los que más molan, porque queda a cuenta del lector imaginarse algunas partes de ellos :D